¿Qué le sucede a un país que tiene el talento para construir satélites de clase mundial, pero no la voluntad política para sostener un programa espacial a largo plazo?
Esta crónica recorre seis décadas de historia aeroespacial argentina: desde los pioneros del cohete Tábano en los años 50, pasando por el frustrado misil Cóndor II que alarmó a la Casa Blanca, hasta los satélites SAC que pusieron a Argentina en el mapa de la NASA. Pero el relato no es solo técnico: es político. Es la historia de una lucha constante entre científicos brillantes y gobiernos volátiles que cambian el plan espacial como quien cambia de camisa.
Hoy, mientras el gobierno celebra que el microsatélite Atenea viaja a la Luna a bordo de Artemis II, los trabajadores de la CONAE denuncian un «vaciamiento silencioso»: presupuesto recortado, personal fugado, proyectos congelados y una reciente incorporación al sistema de inteligencia nacional que enciende todas las alarmas. Con un estilo que combina el rigor periodístico y la pasión por el cosmos, este artículo no es solo un documento de denuncia: es una invitación a recuperar el sueño de una Argentina que no se conforme con mirar el cielo sin poder tocarlo.