EDITORIAL: Mejorar las condiciones de trabajo no es un privilegio, es una obligación.

Quizás esta sea una editorial que moleste. Y quizás también sea una de las pocas que escriba en este tono. Hora 25 es un medio que se dedica a mostrar lo que los vecinos viven, con información, testimonios y documentación. Pero hoy quiero hacer una pausa y hablar desde otro lugar.

A pocos días del Día del Trabajador, me quedó una imagen que no puedo dejar pasar. Estaba en la tercera sección junto a Gabi visitando a un vecino cuando pasó el camión recolector. Ahí confirmé, con mis propios ojos, algo que muchos vecinos vienen reclamando hace tiempo: los trabajadores no cuentan con elementos básicos de seguridad. Sin guantes, sin ropa adecuada, sin calzado acorde. Un trabajo duro, esencial, que no puede hacerse en esas condiciones.

Esto no es un hecho aislado. Se suma a lo que venimos escuchando en charlas con empleados municipales, en cada mate compartido, en conversaciones donde muchas veces prefieren no dar su nombre. En casi todos los sectores aparece lo mismo: faltan herramientas, faltan condiciones básicas, y aun así las áreas funcionan gracias al compromiso de los trabajadores.

Algo que también llama la atención es que se trata de un gobierno que levanta las banderas nacionales y populares, donde el trabajo y los derechos laborales deberían estar en el centro de la escena. Y en ese mismo marco también existe, al menos en lo formal, un sindicato municipal que debería velar por estas condiciones, acompañar a los trabajadores y evitar que se sostengan situaciones de precariedad que, según relatan muchos, vienen desde hace varias gestiones. Porque esto no es nuevo, es algo que se arrastra.

Y cuando uno ve estas condiciones, también surgen preguntas lógicas: qué pasa con la cobertura, qué pasa con los seguros, qué pasa con los mecanismos que deberían garantizar que nadie esté expuesto. Porque cuando faltan elementos de seguridad, no solo hay una carencia material, también hay una ausencia de cuidado.

Pero quiero ser muy claro en esto. Esta reflexión no apunta contra los trabajadores, todo lo contrario. Los municipales son el municipio, esté quien esté gobernando. Son quienes sostienen cada área, quienes ponen el cuerpo todos los días y quienes, muchas veces, hacen que todo funcione incluso cuando faltan recursos.

No busco que nadie tenga problemas por decir esto. No busco señalar a un trabajador ni poner a nadie en una situación incómoda. Busco que se valore más a quienes hacen el trabajo todos los días, que se los cuide y que tengan las herramientas necesarias para trabajar como corresponde.

El Ejecutivo municipal, a cargo de Gastón Emanuel Mazzalay, tiene la responsabilidad de mirar esta situación con más empatía y decisión. Los trabajadores municipales no son un gasto, son la columna vertebral de cualquier gestión.

También quiero dejar algo en claro: esta nota no responde a ningún pedido. Nadie me llamó para escribirla. La hago porque estuve de ese lado, porque conozco el trabajo municipal y porque lo que vi no se puede naturalizar.

No hace falta haber nacido en Malvinas para entenderlo. Hace falta haber sido parte del Estado.

Ojalá esto no moleste. O mejor dicho, ojalá si molesta sirva para que las cosas cambien. Porque mejorar las condiciones de trabajo no es un privilegio, es una obligación.

Iván Gómez Gerez
Nota de opinión

Redaccion

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
LinkedIn
Share
WhatsApp