¿Quién administra la plata del Municipio de Malvinas Argentinas?

La administración de un municipio se parece mucho a la administración de una casa: primero hay que garantizar lo esencial, organizar los recursos, planificar el futuro y rendir cuentas. Cuando eso no ocurre, las preguntas de los vecinos son inevitables.

Administrar un municipio no es solamente pagar sueldos o firmar expedientes. Es decidir qué prioridades tiene una ciudad, dónde se invierte cada peso y cómo se proyecta el crecimiento de una comunidad.

Al igual que en cualquier hogar, cuando la administración funciona bien, las cosas se notan. Hay orden, planificación, mantenimiento y previsión. Cuando eso no sucede, aparecen los problemas cotidianos y la sensación de que los recursos no alcanzan.

Hoy muchos vecinos describen una realidad que genera preocupación. No solo por el estado de algunos espacios públicos o la falta de mantenimiento, sino también por situaciones que forman parte del día a día: reclamos por la falta de insumos básicos en los centros de salud, denuncias sobre la escasez de materiales esenciales como gasas, alcohol o medicamentos, reducción de prestaciones médicas y servicios que, según manifiestan los propios vecinos, cada vez resultan más difíciles de acceder. Otro de los temas que jamas pudo solucionar el municipio es poder reemplazar la leche para los mas pequeños que ya no entrega la provincia, mientras que otros municipios si se hicieron cargo.

Esa realidad abre una pregunta que resulta completamente legítima en cualquier democracia:

¿Se están administrando correctamente los recursos de todos los malvinenses?

La ejecución del presupuesto no debería ser un tema reservado únicamente a los funcionarios. Es información pública y constituye una de las principales herramientas para evaluar cualquier gestión.

También resulta válido preguntarse cómo se establecen las prioridades de gasto, cuáles son los criterios para asignar recursos a cada área y cuánto margen de decisión tienen realmente las distintas secretarías para ejecutar políticas públicas.

Una administración moderna necesita planificación, objetivos claros y capacidad para proyectar una ciudad hacia el futuro. Cuando durante varios años los vecinos siguen reclamando por cuestiones básicas, es razonable preguntarse si existen problemas de organización, de planificación o de administración.

Más aún cuando muchas de las obras de mayor envergadura que se observan en la ciudad provienen de programas financiados por la Provincia. Eso también invita a debatir cuál ha sido la capacidad del municipio para impulsar obras y proyectos con recursos propios.

Durante años se sostuvo que la baja recaudación limitaba la capacidad de gestión. Sin embargo, con los cambios implementados en el sistema de percepción de tasas municipales, la realidad económica para muchos vecinos cambió de manera significativa.

Hay contribuyentes que pasaron de pagar algunos pocos miles de pesos por año a afrontar montos que, en algunos casos, resultan entre diez y veinte veces superiores a los que abonaban anteriormente. Existen vecinos que afirman haber pasado de pagar alrededor de $60.000 anuales a valores cercanos a $850.000 por año aproximadamente.

Frente a ese esfuerzo económico, la pregunta aparece de manera natural:

¿En qué se refleja ese incremento de la recaudación?

¿Mejoró la prestación de los servicios? ¿Se fortaleció la salud pública? ¿Se incorporó equipamiento? ¿Se optimizaron los espacios públicos? ¿Se incrementó la capacidad operativa del municipio?

Son preguntas que merecen respuestas acompañadas por datos públicos, objetivos y verificables.

La discusión no pasa por los nombres.

Pasa por la capacidad de las personas que hoy ocupan los cargos desde donde se administra el dinero de todos los malvinenses.

Entendemos que esa responsabilidad corresponde al área de Hacienda o Finanzas. Y decimos «entendemos» porque ni siquiera los vecinos pueden conocer con claridad la estructura municipal. La página web oficial del Municipio lleva años sin funcionar correctamente y eso, además de ser anormal, representa un serio problema de transparencia institucional.

Un vecino debería poder ingresar al sitio oficial y conocer quiénes son los funcionarios, cuál es el organigrama municipal, qué responsabilidades tiene cada área y cómo se administran los recursos públicos.

La transparencia no puede depender de la voluntad de un funcionario. Debe ser una obligación permanente del Estado.

Por eso creemos que es urgente que el Concejo Deliberante ejerza plenamente su función de control.

Resulta necesario que los concejales impulsen pedidos de informes sobre la ejecución presupuestaria, sobre la evolución de la recaudación municipal, sobre el destino de esos recursos y sobre cuáles son las prioridades de gasto de la administración.

Los vecinos tienen derecho a saber en qué se está invirtiendo cada peso que ingresa al municipio. O, mejor dicho, en qué se está gastando.

Porque invertir significa fortalecer la salud pública para que no falten gasas, alcohol, medicamentos ni insumos básicos; garantizar que existan profesionales suficientes para atender a los vecinos; brindar herramientas de trabajo al personal municipal; mantener calles, plazas y espacios públicos; mejorar los servicios y planificar el crecimiento de la ciudad.

Si esas mejoras no se perciben, resulta lógico que la comunidad se pregunte si las prioridades del gasto público están siendo las correctas.

Lo verdaderamente ANORMAL sería que una sociedad dejara de hacerse estas preguntas.

Por eso, más allá de quién gobierne en el futuro, creemos que la próxima gestión debería realizar una auditoría integral sobre la administración municipal. No como una herramienta de persecución política, sino como un verdadero ejercicio de transparencia institucional que permita conocer cómo se administraron los recursos públicos, cuánto aumentó la recaudación, qué resultados concretos obtuvo la gestión y qué aspectos deben corregirse para mejorar el funcionamiento del Estado.

La transparencia nunca debería incomodar a una buena administración. Por el contrario, es la mejor forma de fortalecer la confianza entre el Estado y los vecinos.

Porque la discusión no pasa por las personas. Pasa por la capacidad de administrar correctamente el dinero de todos.

Y la pregunta sigue siendo la misma:

¿La plata de los malvinenses se está administrando de la mejor manera posible?

Redaccion

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