Malvinas Argentinas: aspiraciones, encuestas y vecinos que escuchan pero no se apresuran

EDITORIAL HORA 25

Aunque todavía falta bastante para la próxima elección a Intendente, en Malvinas Argentinas ya se perciben movimientos que van marcando el pulso de lo que vendrá. La ciudad comienza a moverse al ritmo de rumores, aspiraciones y encuestas, mientras los vecinos observan, escuchan… pero no se apresuran.

Los nombres empiezan a sonar. Algunos más que otros. Uno en particular está en boca de todos, pero no necesariamente por el respaldo que genera. La frase se repite con un dejo de simpatía y una gran dosis de desconfianza: “Sí, vino a mi casa y me ayudó, pero ese chico no puede ser intendente”. El dicho es conocido: pueblo chico, infierno grande… y memoria larga.

Otro de los nombres que resuena es el de un eterno aspirante. Siempre quiso ser, pero nunca logró instalarse del todo ante los ojos de los vecinos. La intención está, pero la llegada no.

También aparece un perfil distinto: el de un vecino que vive y camina Malvinas, que trabajó desde áreas técnicas y ahora empieza a posicionarse con claridad. A diferencia de otros, no improvisa: se muestra con equipo, con planificación y con decisiones propias. Y lo más importante, lo hace desde la identidad malvinense.

Siguen los históricos, claro. Aquellos que supieron ocupar lugares de responsabilidad y hoy quieren volver. La mayoría de los vecinos tiene una imagen positiva de su gestión pasada, pero no parecen querer volver el reloj atrás. La sensación es clara: “ya fue su momento”.

Y como en toda previa electoral, también surgen nombres nuevos, aunque no tanto. Algunos con apellidos conocidos de la segunda sección. Otros que buscan el aval de sellos nacionales, apostando a modas o tendencias. Pero en los barrios, la gente sabe: no hay sello que reemplace al compromiso real.

Por estos días circulan encuestas. Algunas demasiado convenientes, otras directamente prefieren no mostrarlas, ya que quienes la realizan no quedan bien parados. Lo cierto es que la mayoría de los malvinenses no está pensando en eso. Está pensando en que la ciudad funcione, que haya servicios, que se siga trabajando. La gestión del Intendente Gastón Mazzalay es valorada por eso: solo le piden que siga trabajando por los malvinenses sin pausa como lo viene haciendo desde el 2019.

En definitiva, las aspiraciones se van dibujando, pero el vecino observa con paciencia. La democracia se honra con trabajo, no con ansiedad. Y será ese mismo vecino, el que vive, camina y siente Malvinas, quien sabrá elegir a quien interprete su presente y proyecte su futuro.

Redacción

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