El lanzamiento del frente “Defendamos Córdoba” por parte de la diputada nacional Natalia de la Sota no solo reordenó el escenario político cordobés, sino que activó discretas pero elocuentes señales desde el interior del peronismo provincial. Según fuentes cercanas al nuevo espacio, un par de intendentes de Hacemos por Córdoba ya habrían iniciado contactos directos vía WhatsApp con la legisladora, manifestando su interés en conocer más sobre los lineamientos del nuevo armado.
Estos movimientos subterráneos, que se mantienen fuera del radar mediático por el momento, reflejan el creciente malestar con el esquema de conducción actual encabezado por Martín Llaryora, y anticipan una posible reconfiguración territorial que podría volverse visible en las próximas semanas.

El “chateo político” no es anecdótico: en la lógica contemporánea de la política argentina, donde las definiciones estratégicas muchas veces se incuban en el terreno informal, los mensajes por WhatsApp pueden ser el primer paso hacia un salto político más profundo.
La pregunta ya está instalada en los pasillos del poder:
¿Qué intendentes se animarán a romper el silencio y sumarse públicamente al frente de la hija del histórico exgobernador?
La respuesta podría sacudir los cimientos del oficialismo provincial.




