Una vecina de Malvinas Argentinas expresó públicamente en las últimas horas su preocupación por la situación que se vive en la zona de la plaza de la Segunda Sección y sectores cercanos a la avenida principal, donde, según manifestó, el ruido de motos con escapes modificados, sumado a desórdenes durante la madrugada, está afectando la calidad de vida de quienes residen en el sector.
Si bien el testimonio corresponde a una vecina de la Segunda Sección, esta problemática no es aislada. Según relatan vecinos y publicaciones que este medio ha recibido en las últimas semanas, situaciones similares se repiten también en la Primera y en la Tercera Sección, donde los ruidos molestos, la circulación imprudente y la falta de controles durante la noche y la madrugada generan malestar creciente en distintos puntos de la ciudad.

El testimonio refleja una realidad que, según coinciden distintos vecinos, se repite cada fin de semana: ruidos molestos, circulación imprudente, consumo de alcohol en la vía pública y situaciones que generan temor, malestar e incluso consecuencias en la salud de personas mayores y familias que viven en la zona.
Cabe recordar que el fin de semana pasado este medio ya había publicado una nota sobre esta problemática, visibilizando una situación que, lejos de mejorar, continúa generando preocupación en la comunidad.
Desde este espacio consideramos importante seguir insistiendo en la necesidad de que el Gobierno Municipal articule los medios necesarios para normalizar una situación que, de un tiempo a esta parte, se ha descontrolado totalmente. La presencia preventiva, los controles y la planificación son herramientas fundamentales para garantizar la convivencia y el respeto entre vecinos.
Existen numerosos ejemplos en distintas localidades del Departamento Colón donde, a través de decisiones firmes y políticas sostenidas, se logró ordenar situaciones similares, priorizando el bienestar de la comunidad y el uso responsable del espacio público.
La convivencia, el respeto y el derecho al descanso no pueden quedar librados al azar. Es responsabilidad del Estado garantizar condiciones que permitan a los vecinos vivir con tranquilidad.




